miércoles, 12 de octubre de 2011







Un alma desgastada fue lo que encontré, un corazón sufrido, un hombre vago, un cuerpo delgado, un corazón triste, una mirada tierna, un ser irreconocible, un niño inocente, un camino perdido.
Quise alejarme de ti un sin fin de veces, pero el destino te ponia en mi camino nuevamente, lloré como una mujer llora un hijo, como una pequeña niña sin aliento pero todo eso no era suficiente para olvidar algo tan grande. Te ví partir muchas veces -desapareciste-.
Pero todo, absolutamente todo ha forjado lo que soy ahora y te lo agradezco. Gracias por ser mi maestro en la vida, simplemente sé que la vida y el destino te cruza con seres humanos maravillos, sin coicidencia...



Ahora sé que defiendes aquello que vale la pena, sin embargo tu valentía es lo que te hace más y más fuerte, sabes decir que NO y eso solo es el comienzo.



Enfrentaste los momentos más duros de tu vida, llegaste a tocar fondo y supiste que estar abajo no era lo tuyo. Simplemente veías lo que estaba en tu mundo, más no veias el mundo en sí.
Ahora, a pesar de las dificultades demuestras que no eres el mismo de hace un año.
Derramaste lagrimas, y te ocultaste del mundo, aún asi esto no solucionaba tu problema, tus problemas...



Eres aquella gota de agua que humedeció el terreno seco...Hoy como hace cuatro años, hoy como hace un año... Gracias Allan.

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